Hoy volví a subirme en un viaje increíble, indescriptible e inimaginable…
Todo esto lo hice con la nave de la Fe!
El primer paso para poder abordar este transporte es tener un pasaporte de la inocencia, acompañado de la visa de la confianza y obvio comprar el boleto en la estación del Reino de Dios.
Ahora el destino al que fui, es un lugar que se conoce como la ciudad del Avivamiento, la verdad el camino para llegar a dicha ciudad es muy complicado porque tuvimos que pasar por baches de incredulidad, montañas que parecían imposibles de moverse, con innumerables piedras en el camino y una que otra cueva que aparentaba no tener salida.
No recuerdo el tiempo que tardamos en el trayecto, lo lamentable es que muchas personas hicieron la parada mucho antes de llegar a dicho lugar, tenían miedo del camino, creían que las piedras eran demasiado grandes como para que la nave las cruzara, otros en cada bache que caíamos demostraban que no tenían ni idea a donde iban, solo se habían subido por confusión o por interés, los baches eran grandes pero las llantas de ese transporte no sufría ningún daño al pasar por ellos.
¿Que si hubo colados? Claro que los hubo, de hecho muchos no contaban con el pasaporte y otros la visa la fueron rompiendo en el camino porque creían que no la necesitaban.
Las montañas estaban formadas por deseos personales, varios se fueron quedando porque pensaban que ahí se encontraba la ciudad a la que nos dirigíamos, que absurda confusión. No recuerdo exactamente el numero pero fueron muchos los que se quedaron en el camino porque las montañas mostraban un panorama de "felicidad", otros solo se quejaban del viaje y decían que en la nave solo se va de bache en bache, que ni hay una ruta definida y que el viaje es muy cansado, "no creemos que haya un lugar mejor que estas montañas" mencionaron algunos y otros cuantos solo se quedaron a pie de carretera esperando un ride.
En fin, muchos de nosotros vimos también nuestros anhelos personales esperando a ir por ellos, pero los tuvimos que sacrificar por continuar dentro de la nave, porque sabíamos que valía la pena esperar a llegar a la ciudad a donde nos había prometido el conductor.
Era increíble que el grupo que permanecía en la nave, hablaba de ese lugar como si ya lo hubiera visto. Yo era uno de esos que hablaban como si mis pies ya hubieran tocado el césped.
Las cuevas oscuras sin aparente salida, solo infundieron temor en los pasajeros, pero ese miedo se iba cuando encendíamos la luz que el conductor nos había proporcionado al momento de abordar, algunos sufrieron mucho porque no sabían como utilizar esa luminosidad. Por mas que les explicábamos la manera de brillar no comprendían y solo sentían interminable ese puente oscuro.
Al acercarnos al destino, muchas enemigos se pusieron frente de la nave e impedían el paso, no entendían porque aun estábamos dentro, no comprendían como habíamos llegado hasta ese punto, cabe resaltar que se pusieron frente a la nave y comenzaron a decir que llegaríamos a nada, que dicha ciudad no existe, que ni siquiera nuestro transporte existía.
Era tal la violencia con la que nos atacaban que parecía que les pagaban por impedir que llegáramos a la tierra a donde se nos había prometido. Estaban aferrados a hacernos bajar cueste lo que cueste. Algunos de los niños que iban, comenzaron a sentir temor al ver como piedras caían sobre el transporte, disparos y gritos de todos lados comenzaban a sonar cada vez con mas fuerza. “Este no es tu lugar, tus sueños nunca se van a cumplir, nadie cree en ti” Eran tantas las palabras que decían que no recuerdo todas las frases, pero muchas casi me convencen, es mas, en un momento, hice la parada, tome todas mis cosas, puse un pie en el escalón del autobús y tras de mi venían muchos jóvenes, pues no habían tomado la iniciativa de bajarse porque solo estaban esperando a que otro se rindiera primero para ellos hacer lo mismo cuando de pronto, la puerta trasera se abrió y junto con ella sonó la bocina, fue increíble pero los gritos en ese momento cesaron y solo se escuchaba una voz era el conductor que llamo desde la cabina y dijo "Ya estamos aquí y no podemos regresar”
Todos notamos la tranquilidad con la que el conductor nos hablaba que no pudimos descender, sus palabras produjeron en nosotros una paz indescriptible y agregó: “Si yo les prometí que los llevaría, solo esperen porque pasará”
Instante siguiente en una esquina del autobús, una voz como de ángel comenzó a cantar: “Sublime gracia me enseño que aun infeliz salvo, fui ciego mas hoy miro yo perdido y el me hallo, su gracia me enseño a tener, mis dudas ahuyento ¡Oh cuan precioso fue a mi ser cuando el me transformo…Mi Salvador me rescato y como el mar fluye su amor, SUBLIME GRACIA DEL SEÑOR”
Eso animo a los tripulantes y un gran bomba de clamor estaba a punto de estallar fuera de la nave, el estruendo se escucho en todo el mundo y la bomba estallo con un sonido sin igual que decía "Jesucristo es Rey". Al escuchar eso, los que impedían el trayecto fueron retrocediendo, no pudieron soportar los efectos de ese clamor y dejaron el camino libre.
…continuara